La decisión más difícil - Tolá Market
Este es el último de cuatro artículos en los que comparto sobre mi experiencia como líder y fundador de Tolá Market.
- ¿Qué fue Tolá Market?
- Crecimiento y operación - Tolá Market
- Logros - Tolá Market
- La decisión más difícil - Tolá Market
En este artículo comparto el contexto y detalles sobre la decisión más difícil.
Terminar una relación de casi cinco años no es fácil, sobre todo cuando es una relación que te da aprendizajes y crecimiento a nivel personal y profesional. Esa fue la decisión más difícil: la de terminar Tolá Market y la relación que se había construido.
Contexto
Uno de los retos que debimos sobrellevar a lo largo de la historia de Tolá Market fue el de vender lo suficiente para mantener la operación y poder crecer de manera sostenida en el tiempo. Ese es quizá el reto más importante para la supervivencia de cualquier organización.
En el sistema económico en el que se desarrolla nuestra sociedad, el pilar económico es el más importante (si no hay dinero para pagar nómina y sostener la empresa, simplemente no hay empresa), y eso es algo que, como organización, buscábamos desafiar. El pilar fundamental más importante para cualquier empresa debería ser el pilar medioambiental (qué tan sostenibles son las prácticas de la empresa ambientalmente), porque si no hay medioambiente en el que se desarrolle una sociedad, no podría existir una sociedad y sin ella no puede existir una economía (en el primer artículo de esta serie compartí más al respecto).
Luego de que los hábitos de compra de las personas volvieran poco a poco a la normalidad después del COVID, comenzamos a tener problemas para sostenernos económicamente con las ganancias de la operación, en ese momento, decidí que tenía que buscar ingresos adicionales.
Llegamos a aplicar a Y Combinator, que es quizá la aceleradora de startups más reconocida en el mundo, por donde han pasado hoy grandes empresas como Rappi, Platzi, Airbnb, entre otras.
Ya aún más inmerso en el mundo de capital de inversión de alto riesgo (como la inversión de startups), me sorprendió mucho saber que muchas empresas de talla mundial no logran el punto de equilibrio sino hasta después de muchos años y mucha inversión de dinero. Es el caso de Uber, que fue fundada en 2009, ha tenido inversión de varios millones de dólares y no fue sino hasta el 2023 (14 años después de su fundación) que reportó su primer año de ganancias.
La aplicación a Y Combinator no prosperó y eventualmente opté por emplearme como desarrollador de software en una agencia de publicidad. El pago era bastante bueno y me permitía dedicarle tiempo y recursos a Tolá Market a la vez que cumplía con mis responsabilidades. Llegué a destinar más de la mitad de los ingresos que recibía como desarrollador para sostener la operación del mercado.
En ese punto tenía un trabajo de tiempo completo como desarrollador y otro trabajo de medio tiempo (que parecía de tiempo completo) como líder de Tolá Market.
Eventualmente logré ahorrar lo suficiente para tener un runway (la cantidad de tiempo que tiene una compañía hasta agotar su efectivo) de un poco más de un año, decidí renunciar al trabajo como desarrollador y de nuevo dedicarle mi 100% a Tolá Market.
Con eso, la apuesta mía era en un año (o menos) lograr lo necesario para llegar a punto de equilibrio y no depender de la inversión de dinero externo a la operación propia de Tolá Market.
El día más difícil
Luego de seis meses, los resultados no parecían ser prometedores y también había un agotamiento físico y mental acumulado de todo el tiempo y esfuerzo que le había dedicado a este proyecto. Durante sus casi cinco años de operación, nunca me tomé una semana entera para descansar, no tenía hobbies y mi círculo social era pequeño. Mi vida y mi tiempo libre giraban siempre en torno a Tolá Market.
Eso me llevó muchas veces a tener la idea de acabar con el proyecto. Pero no era una decisión fácil. En un principio solamente estaba yo en el equipo, ahora éramos seis personas cuyo ingreso económico principal dependía del proyecto, y ahora no solo era un sueño mío sino que era el sueño de un equipo por salir adelante y cambiar el mundo.
Para ese punto las opciones eran: Seguir operando durante los próximos seis u ocho meses apostándolo todo para lograr punto de equilibrio, o terminar todo en ese momento e indemnizar al equipo con una cantidad de dinero justa.
Para esos días me encontré con esta publicación en LinkedIn de Maria Echeverri en el que ella comparte sus reflexiones sobre Muni, una startup que llegó a operar en Colombia, Brasil y México, levantó 30 millones de dólares en inversión y operó durante dos años y medio.
Esa publicación resonó mucho conmigo, me dió alivio y me sirvió como fuente de inspiración para llegar a tomar la decisión más difícil. También me ayudó a recordar que en el mundo de startups la probabilidad de que un proyecto fracase es muy alta, no sé qué tanto, pero es muy alta. Y esa probabilidad aumenta en la medida en que uno conoce menos sobre cómo emprender y cómo crear un producto que las personas realmente necesiten y por el que estén dispuestas a pagar.
Luego de mucho pensarlo, tomé la decisión de terminar con el proyecto y escribí varias notas que me ayudaran a comunicar eso al equipo (muchas, tomadas y adecuadas del artículo de Maria Echeverri). Aquí algunas de ellas:
- Llegar a compartir esto con ustedes no es fácil, hay días en los que siento que no puedo sostener la carga emocional de esta situación, siento culpa y responsabilidad por fallarle a los clientes, a mi familia y al equipo de trabajo; sobre todo porque son personas que han creído y han apoyado la idea desde el principio, entonces no es fácil reconocer que no ha funcionado, al menos no como se esperaba y que la realidad es que probablemente no funcionará, al menos no como lo soñábamos, al menos no por ahora.
- Liderar Tolá Market ha sido como hacer malabares con más pelotas de las que uno puede sostener. Eso me ha llevado a tener que priorizar y soltar las pelotas que quizá no son tan importantes. Me ha llevado a tomar decisiones, unas buenas y otras no tanto. Y esta es una de las decisiones más difíciles, una decisión que es consciente y busca minimizar daños y riesgos para el equipo.
- Siento que estoy dejando una oportunidad enorme de cambiar el mundo, de cambiar la manera en que consumimos y nos relacionamos con nuestro medio ambiente, con el único planeta del que se sabe que hay vida, que está lleno de cosas increíbles y sureales y que poco a poco, como humanidad, las hemos estado afectando de manera muy negativa. Siento que después de este día vendrá una tusa muy dura, y que nunca se sentirá igual enamorarse de una idea, perdida y ciegamente como lo hice con Tolá Market.
- También tengo rabia, y esto es tal vez el sentimiento que me da más miedo, porque creo que mal manejado me puede llevar a un estado de escepticismo, de desesperanza, que luego se puede llegar a traducir en parálisis y resignación. Me da rabia que estábamos haciendo las cosas bien, y en muchos sentidos merecíamos la oportunidad de seguir construyendo. Había suficiente valor en lo que estábamos construyendo para apostar, y éramos lo suficientemente disciplinados y talentosos para hacerlo.
- Me siento muy afortunado por haber podido construir algo en lo que creo a muerte, con un equipo increíble, trabajador, talentoso, apasionado y con un deseo inmenso de salir adelante, de hacer lo necesario para que todo esto funcione y de construir, de poner su grano de arena para que el mundo sea un lugar mejor.
- Me siento orgulloso de lo que construimos, porque fuimos superiores a nuestros competidores desde diferentes frentes, y de que a pesar de las dificultades, o de las decisiones difíciles, siempre fuimos leales a nuestros principios, hasta donde se pudo.
- También me siento tranquilo, porque a pesar de que Tolá Market no funcionó, la forma en la que manejamos las cosas hizo que todos adquiriéramos habilidades y experiencias que no hubiéramos podido adquirir en otro trabajo quizá nunca.
- El mundo real es muy diferente al mundo ideal sobre el que Tolá Market se construyó, o el que trataba construir.
- En el mundo real la sostenibilidad económica siempre está ilógicamente por encima de cualquier otro tipo de sostenibilidad, ambiental o social.
- No es justo, y no debería ser así, pero así es.
- Lo peor que podemos hacer ahora es mirar para atrás. Es fundamental concentrarnos en el futuro, y hacer absolutamente todo lo que esté en nuestras manos para salir adelante con nuestras vidas.
- Quiero soltar esto con amor y con cariño porque así comenzó.
Finalmente, a inicios de septiembre de 2024, en una de nuestras reuniones semanales lo comuniqué al equipo. No fue nada sencillo. También fue una decisión que tomó por sorpresa a la mayoría del equipo, recuerdo que hubo mucha emoción y mucho silencio.
Algo que recuerdo es que luego de haberlo compartido con ellos, sentí alivio. Hubo tristeza, claro, pero sobre todo, alivio.
Luego de esto, venía otra fase importante: comunicárselo a los clientes. Lo hicimos con esta publicación en Instagram y Facebook:

Esto también fue muy duro porque desde afuera se vio como algo súbito (y de alguna manera lo fue), realmente no se venía a venir. Recibimos muchos mensajes de aliento para que el proyecto no acabara, y eso solo hicieron las cosas más difíciles.
Aprendizajes y reflexiones
En esta sección voy a compartir aprendizajes y reflexiones que me quedan luego de haber liderado Tolá Market durante sus casi 5 años.
Lo que hubiera hecho diferente:
Es fácil evaluar lo que se hizo y no se hizo cuando se ve por el retrovisor. Hay muchas cosas que haría diferente pero algo que pienso que fue crítico en la supervivencia del proyecto fue el poner, por sobre todas las cosas, la sostenibilidad medioambiental.
Para nosotros, ese era el pilar más esencial de nuestra operación, incluso sobre el pilar económico. Y la lógica detrás de esto la he compartido en artículos anteriores: basado en el sentido común, no puede existir una economía si no existe un medio ambiente en el que se pueda desarrollar tal economía. No tiene sentido basar mi modelo de negocio en algo que ambientalmente no es sostenible en el tiempo. Al menos esa era nuestra lógica, y si hoy me lo preguntan, esa es la lógica que para mí tiene más sentido.
Para ilustrar lo anterior: Nosotros siempre utilizamos envases reutilizables (envases de vidrio) para el almacenamiento y transporte de nuestros productos. Nos rehusábamos a utilizar plástico, porque si bien es más económico, menos pesado, resistente, y sobre todo, más práctico; no es sencillo de reciclar (especialmente cuando ha estado en contacto con alimentos), y usualmente termina en ríos o basureros de la ciudad.
Había personas a las que le interesaba nuestros productos pero no compartían nuestro interés medioambiental, no estaban dispuestos a tener que recibir el producto en envase de vidrio y eventualmente tener que retornarlo, y es comprensible, es un proceso de compra más dispendioso. Por ese motivo quizá compraban una vez y no lo volvían a hacer o quizá nunca compraban.
Eso también limitó que expandiéramos nuestra cobertura de entrega a la Sabana de Bogotá o incluso a nivel nacional; para que el sistema funcionara, nosotros debíamos ser dueños del proceso de entrega.
Entonces, si hubiéramos sido más flexibles en ese sentido, por ejemplo, dar la opción a los clientes de recibir sus productos empacados en bolsas plásticas, para aquellos a los que no les resonaba nuestro sentido medioambiental, nuestro público objetivo hubiera sido mayor.
Lo anterior fue solo un ejemplo pero hubieron más escenarios similares en los que no dábamos nuestro brazo a torcer, siempre por ser fieles a nuestros ideales. Cuando me di cuenta de eso, ya era demasiado tarde.
Es mejor derrotar al monstruo desde adentro
Esto tiene que ver con el punto anterior y es que es más fácil generar cambio poco a poco a partir de lo que ya existe, en lugar de desafiar la regla, querer borrarla y empezar todo desde cero.
Para una persona que le interesaba únicamente nuestros productos, y le era indiferente nuestra razón medioambiental. Si logramos tenerla como cliente, eventualmente se podría influenciar para cambiar sus hábitos de consumo.
Fracasar es más común de lo que parece. Es importante hablarlo
La probabilidad de que una startup fracase es muy alta. No sé qué tanto, pero es muy alta. Y esa probabilidad aumenta en la medida en que uno conoce menos sobre cómo emprender y cómo crear un producto que las personas realmente necesiten y por el que estén dispuestas por pagar.
Al emprender es muy común tener el sesgo de supervivencia: un error lógico que ocurre al enfocarse solo en las personas o cosas que "sobrevivieron" a un proceso, ignorando a las que fracasaron.
Pienso que es muy difícil cargar con la palabra "fracaso”, nadie quiere ser un fracasado y da vergüenza admitirlo. La verdad es que un proyecto que fracasa solo es fracaso si uno no aprende nada de ello. Hay una frase que leí en un estado de una amiga el otro día que decía algo como: "A veces se gana y a veces se aprende."
Cuando me preguntaban "¿Cómo iba el proyecto?", casi nunca admitía que estábamos en caída libre, porque eso no es lo sexy de emprender. Uno siempre tiene como referente los proyectos que son exitosos y esos son solo un porcentaje pequeño frente a los proyectos que fracasan.
No hace mucho me topé con este podcast, en el que Álvaro Rodríguez comparte que una de las maneras en las que él lidia con la presión de emprender y ser exitoso es justamente hablar sobre lo mal que uno la puede estar pasando, esto para quitar el tabú y hacer que otros también lo hagan, para llegar a entender que uno no está solo y que es más común de lo que parece.
Iterar antes de crear
Tener algo de terquedad a veces es bueno. Es incluso a veces necesario cuando se está construyendo una empresa desde cero. Hay que creer y perseverar en lo que uno está haciendo para eventualmente llegar a algo.
En Tolá Market muchas veces cometimos el error de invertir nuestro esfuerzo en una solución, sin antes validar que realmente había un problema que solucionar, o si ese problema era lo suficientemente relevante para ser solucionado en ese momento.
En caso de que se identifique un problema relevante, la versión uno de la solución muy pocas veces va a ser la solución definitiva. La idea de la primera versión (y de todas las versiones, en realidad) es poder lanzarla y evaluar su desempeño para que la siguiente versión sea más eficiente y efectiva en solucionar el problema.
Si se va a lanzar un nuevo producto o servicio, por ejemplo, lo ideal es lanzarlo para un grupo pequeño de clientes de manera que salgan a flote problemas y detalles que naturalmente no son contemplados durante la planeación inicial. Así se evita caer en perfeccionismo y lanzar "la versión definitiva" para luego darse cuenta que hicieron falta algunas características y que otras no son relevantes, y que el trabajo que se invirtió en esas características no relevantes terminan siendo puro desperdicio. The Lean Startup por Eric Ries es un libro muy bueno que profundiza al respecto.
Y esto aplica para ideas grandes como la idea central de una startup o una empresa, hasta “ideas pequeñas” como un post en instagram.
Comprar no es la única manera de apoyar
Una de las cosas más valiosas que uno puede recibir de los clientes, sobre todo cuando uno está tratando de validar si una idea funciona, es recibir retroalimentación: Retroalimentación honesta de parte de quienes usan el producto que uno trata de construir.
Es algo que he notado que las personas no hacemos por vergüenza o pereza. Por ejemplo, cuando en el restaurante nuevo al que vamos nos preguntan "¿Qué tal estuvo la comida?", y no somos honestos si algo no nos gustó.
Muchos de los cambios drásticos que se dieron en Tolá Market se dieron gracias a que preguntamos y a que nos dieron respuestas honestas.
Además de dar retroalimentación, hay otras maneras en las que uno puede apoyar a proyectos en los que uno cree sin necesidad de comprar o suscribirse. Por ejemplo, compartirlo o dárselo a conocer a personas que quizá sí puedan ser un fit para ese proyecto.
¿Volvería a emprender?
Esta es una pregunta que me hago con frecuencia y también me han hecho varias personas. Y la verdad es que no sé.
Hoy en día me siento un poco pesimista, o mejor, realista de lo que puede llegar a ser una empresa o una startup. Porque uno como emprendedor siempre cree ver todo con claridad, y la idea en la cabeza de uno no tiene ninguna falla, pero la realidad de la vida usualmente es otra.
Todavía me siento un poco “entusado” por la ruptura de mi relación con Tolá Market, aunque ya ha pasado más de un año. Supongo que el tiempo sanará.
Cuando estaba liderando Tolá Market, con el equipo, nos soñábamos muchas cosas: operar a nivel nacional, tener un equipo grande, ampliar nuestra oferta de productos y sobre todo, vencer el sistema; ser una excepcional a la regla y demostrar que sí era posible tener una relación sana con nuestro ecosistema a la vez que hay desarrollo como humanidad.
En este momento me sueño mi vida como desarrollador de software. Me emociona mucho lo que estoy aprendiendo y lo que pueda venir para mi carrera profesional. Sin embargo, también creo que si llega el proyecto adecuado, uno que resuene mucho conmigo, quizá vuelva a emprender.
Agradecimientos
Aquí quiero darle gracias a todas las personas que hicieron posible y contribuyeron al desarrollo de Tolá Market.
Comienzo con mis papás, que siento que por más que a veces no les sonaba la misma idea que a mi o tenían miedo de la incertidumbre de comenzar con un proyecto desde cero, siempre recibí su apoyo incondicional.
Al equipo de trabajo con quienes nos llegamos a soñar muchas cosas juntos para el futuro del proyecto y quienes también le dedicaron una buena parte de su vida a este sueño.
Por último, a nuestros clientes, que fueron una parte esencial en el motor que nos propulsó para llegar hasta donde llegamos.
Contenido que te puede ser útil
Parte de mi propósito al escribir esta serie de artículos es compartir sobre mi experiencia para que le sirva a otros que quizá están pasando por el mismo camino. También quitar un poco el tabú sobre el fracaso en las startups y las empresas. En esta sección comparto contenido que pretende hacer lo mismo.
- Muni, el gran cierre
Estas son unas notas que escribió María Echeverri sobre la historia de Muni, una startup que llegó a operar en Colombia, Brasil y México, levantó 30 millones de dólares en inversión y operó durante dos años y medio. Las encontré en una publicación de LinkedIn que apareció en mi feed justo cuando la idea de terminar el proyecto rondaba por mi cabeza. Me sirvió mucho como inspiración y como referente para organizar mis ideas y compartir la decisión más difícil con el equipo. - Unfuckable
Este es un canal de YouTube en el que “cuentan las historias de todos los que fracasaron y siguieron adelante”.
Me gusta mucho porque habla sin filtro sobre lo que casi nadie se atreve a hablar y pasa con mucha frecuencia: el fracaso en las startups. Y sobre todo, los aprendizajes de esos fracasos. Uno de los episodios que más me ha interesado es el del CEO de Merqueo. - Boss Tank
Este es otro canal de YouTube en el que Álvaro Rodríguez habla sobre emprendimiento, y en varios de sus episodios habla sobre la realidad no muchas veces contada de perder en startups.
Este es el último de los cuatro artículos en los que comparto mis experiencias y aprendizajes como líder y fundador de Tolá Market. Muchas gracias por llegar hasta aquí.
Si tienes algún comentario o pregunta sobre estos artículos, no dudes en contactarme.